martes, 1 de diciembre de 2009

SIMPLEMENTE EL FLACO LAMADRID


Tenía el pelo largo y una banda de rock. Le gustaba agarrarse a trompadas y nació fanático de Jagger. Dejó el fútbol un año para jugar al rugby y debutó en Racing de delantero cuando siempre había jugado de cinco. Hugo Lamadrid, rebelde por donde se lo mire. JUGO CON LA 5 de ANTONIANA en el equipo del 92 que dirigia el pistola Vazquez. Integraba una camada de jóvenes entusiastas que prometían mucho. EN JUVENTUD, LA NOCHE DEL ACCIDENTE DE Silvio Oscar Gazzero marcó un antes y un después de ese equipo santo. Lamadrid por diferencias con la directiva y el cuerpo técnico emigro a otra entidad.
Desde enero de este año, el ex jugador de Racing y Juventud Antoniana coordina el Registro Nacional de Menores extraviados. Se animó a hablar del tráfico de niños, de la explotación sexual y la venta de órganos. Buscan que alguien lleve el tema en Mendoza, de manera centralizada.
Cuando estaba en Quinta división, Lamadrid decidió cambiar el fútbol por el rugby (jugó en el Club Argentino), a partir de una experiencia en un Seven entre los colegios de Avellaneda. Hasta que un año después se encontró con un dirigente de Racing, volvió a la redonda y a los tres meses lo llamaron para la Selección Juvenil de Carlos Pachamé, donde también estaban Sergio Vázquez, Cancelarich, Lorenzo, Mayor y Ahmed. en Racing, un tiempo después, debutó de nueve cuando había hecho las inferiores como volante central. Fue un 28 de septiembre de 1985, en la 32ª fecha de la B. Entró por Washington Olivera y en unos minutos estaba compartiendo un lugar entre los dioses racinguistas. Vio a su alrededor a Corbatta, Evaristo Barrera, el Maestro Bravo, Perfumo, el Marqués Sosa. Aquella tarde, Racing le ganó 2 a 1 a Deportivo Italiano y el Flaco convirtió el gol de la victoria. Es un caso extraño. Cuando empecé a entrenar con Reserva, el Mencho, que sí jugaba de nueve, estaba en la colimba. Entonces, Cacho Giménez me puso en su lugar e hice dos goles. Y Cayetano Rodríguez, que estaba viendo el partido, me subió con los profesionales junto con Astegiano. A los diez días fui al banco y debuté de delantero". Cuatro fechas después volvió a ingresar contra Banfield y metió otro gol (en total hizo tres en Racing). "Vos le preguntás hoy a Cayetano de qué juego y te va a decir de nueve. Siempre tuve buen manejo, pasa que por los equipos que me tocó integrar volví de cinco y me hice luchador. Se lo dije a Rubén Paz cuando regresó al club: Ahora vamos a correr los boludos otra vez por vos. Lo mío era el sacrificio, meter, chocar. Me gustó ese cambio. Lo sentía así y hasta el día de hoy seguí de esa forma", recuerda Lamadrid, quien apareció en la Primera con Fabio Costas, Zaccanti, Medina Bello y Astegiano.
La lesión en el tobillo derecho por jugar infiltrado toda la Libertadores, las cuatro operaciones, las discusiones con el presidente Juan De Stéfano. "Me apuró para que firmara el contrato por dos pesos y lo mandé a la concha de su madre, pero como era vice de la AFA se me cerraron todas las puertas. Cuando estaba por arreglar con Gimnasia LP el gerente de Racing dijo que yo ni podía caminar".-¿Y por qué no intentaste solucionar esas diferencias con De Stéfano?
-Si tenía que hacer algo, era ir con un fierro y partírselo en la cabeza. No había otra manera. Tendría que haberlo hecho. Lo que pasa es que nunca me imaginé que me iba a costar tan caro. Si hubiera sabido que no iba a poder volver a Primera durante tanto tiempo, seguramente lo hubiera ido a buscar. La Universidad de Chile, Mandiyú, Quilmes, San Martín de San Juan y Douglas, donde se retiró.

LAMADRID JUEGA EN SENIORS EL SUPER 8 PARA LA ACADEMIA.
-¿No te arrepentís de esa rebeldía? Te ocasionó varios problemas...
-Siempre fui un poco rebelde. De ir a pelear los premios, de estar ahí cuando pasaba algo. Y sí... Eso a veces es contraproducente, porque te etiquetan como quilombero. Pero no me arrepiento. Incluso, en cualquier momento volverá el pelo largo. De a poco me lo voy a dejar crecer.

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